Billetera móvil en Perú: los casos de Scotiabank, GMoney, Wanda y Monet

Cada quince días, con puntualidad inglesa, Yaqueline Oblitas, administradora del restaurante cebichería “La olla marina”, recibe la visita de su proveedor de bebidas. Estamos en pleno verano y el consumo de líquidos sube como la espuma por estos días. Por eso cada encuentro con el proveedor implica el pago de una suma elevada de dinero. Pero desde hace unos meses esta transacción, que antes ponía tensa y nerviosa a Yaqueline, se ha convertido en una operación sencilla, rápida y, sobre todo, segura, ya que para efectuar aquel pago lo único que tiene que sacar del bolsillo es su celular.

Yaqueline cuenta que antes tenía que llevar el dinero en efectivo y eso le daba mucho miedo. No pocas veces descubrió gente sospechosa rondando el local. E incluso la asaltaron en un taxi que tomó en la puerta del negocio, creyendo que llevaba consigo algo más que sus documentos y algunos billetes.

“Ahora todo es más fácil y me siento más segura”, dice la joven sujetando con su mano derecha ese teléfono que ahora es también su cartera, y que le permite disponer de su dinero electrónico.

“La olla marina” es uno de los restaurantes, clubes, bodegas y kioscos que, desde junio del 2012, se han sumado paulatinamente al uso, aún en fase piloto, del servicio de pagos móviles de Scotiabank llamado “Billetera Móvil”, un sistema que a través del envío de un SMS permite hacer transacciones eliminando el uso de efectivo.

Este medio de pago ha comenzado a probarse a través de la iniciativa de algunas empresas y bancos que se han visto respaldados con la promulgación, el 17 de enero pasado, de la ley 29985 que regula las características básicas del uso del dinero electrónico en el Perú, divisa virtual que se presenta como un instrumento de inclusión financiera y que ofrece hacer más seguros todos nuestros intercambios monetarios.

El dinero electrónico se mueve en cuatro ecosistemas. Es decir, tiene cuatro formas de intercambio: de persona a negocio (P2B), que permite al ciudadano hacer compras o pagar servicios; de persona a persona (G2P), que admite el envío de dinero entre individuos; de gobierno a persona (G2B), que deja a los gobiernos, por ejemplo, pagar sueldos o transferir recursos a los beneficiarios de programas sociales; y de negocio a negocio (B2B), que se inserta en la cadena de pagos de comerciantes y sus distribuidores.

Este último es el medio en el que se mueve la billetera móvil que usa Yaqueline Oblitas y la de su proveedor, Backus.

Hasta hace unos meses los camiones de Backus que trabajan en el Cono Norte distribuían sus productos y cobraban en efectivo, con toda la logística y los riesgos que ello implicaba. Ahora, esta misma transacción se hace a través del pago móvil.

Miguel Arce, gerente de desarrollo e innovación de Scotiabank, dice que tras la aceptación de Backus de participar en el piloto el siguiente paso fue invitar a los comerciantes que trabajan con esta empresa para que conozcan las ventajas de la billetera móvil.

“Lo primero que te preguntan es qué tan seguro es el sistema, y es segurísimo. Si te roban o pierdes el celular no hay problema ya que el dinero de tu billetera móvil está asociado a tu número de teléfono, y requiere además de tu DNI y de una clave secreta. Nadie que no seas tú podría realizar una operación. Al mismo tiempo, hay límites de transacción y de disposición de dinero –dice Miguel Arce–. Si tienes un problema, llamas al call center para bloquear la cuenta y luego a la compañía telefónica para bloquear tu número”.

La billetera móvil de Scotiabank trabaja con las principales compañías de telefonía, Claro, Movistar y Nextel, y su uso es bastante simple: el proveedor le envía un mensaje de texto a su cliente avisándole de un cobro. Al recibir el mensaje, el comerciante responde confirmando el pago de la cantidad requerida, digita su clave –que cambia con cada operación– y listo. El abono es instantáneo.

La experiencia de Scotiabank se está desarrollando en distritos del cono norte de Lima y se preparan para dar el salto a la zona Este de la ciudad. Y en sus planes está también comenzar, próximamente, a hacer pruebas con transacciones P2B, de persona a negocio, de tal forma que se pueda comprar una hamburguesa, un chocolate o una caja de chicles, con un mensaje de texto.

La experiencia norteña

A finales de noviembre del año pasado, la empresa GMoney convirtió un importante corredor comercial de la región Lambayeque en el terreno de pruebas de su sistema de billetera móvil.

En la ruta que va desde la ciudad de Chiclayo hasta Olmos la empresa ha establecido – desde noviembre del 2012– 22 puntos para ofrecer el servicio de dinero electrónico bajo el ecosistema de persona a persona (P2P), el primero de su tipo en operar en el Perú, permitiendo tanto el envío de remesas como el intercambio de dinero.

Pero además, GMoney también está utilizando el sistema de pagos móviles en su ecosistema B2B, de negocio a negocio, para manejar la recaudación de la venta del diario La República con sus distribuidores norteños.

Los canillitas lambayecanos realizan ahora sus transacciones con seguridad usando dinero electrónico, mientras que la compañía que efectúa la recaudación recibe su caudal con rapidez y sin problemas.

Gustavo Mohme Castro, gerente general de GMoney, dice que la principal barrera con la que se encontraron fue la desconfianza de la gente. A muchos les preocupaba que ese dinero que abonaban en su cuenta vinculada a su teléfono celular desapareciera. No se daban cuenta de que ese dinero estaba seguro y a su disposición para poder enviarlo a cualquier suscriptor del sistema.

Mohme Castro dice que con la billetera móvil pasará como con las tarjetas que usábamos para recargar el celular: comprábamos una tarjeta que señalaba en grandes letras de molde que teníamos 10 o 20 soles de saldo, y ahora hacemos esas mismas recargas sin papeletas físicas de por medio.

“Esa transición, esa toma de confianza, tomó su tiempo. Y con el dinero electrónico pasará lo mismo”, añade el joven empresario.

El sistema de GMoney tiene la particularidad de no usar el SMS para realizar las transacciones, sino la tecnología USSD. Y aunque su mecanismo de funcionamiento es similar, el sistema USSD se diferencia principalmente del mensaje de texto no solo en la mayor rapidez para el envío de datos –lo que se conoce como servicio de telefonía en tiempo real–, sino también en que la comunicación no deja ningún tipo de registro y recurre a un menú sencillo e intuitivo.

Mohme Castro explica que el monto mínimo de envío de dinero de GMoney es de 3 soles y el monto máximo es el mismo de la cuenta básica que estipula la Superintendencia de Banca y Seguros (SBS): dos mil soles.

“Es importante poner montos límites porque si no esta herramienta se puede prestar para el lavado de activos. En GMoney queremos que la gente mueva su dinero de una manera barata, rápida, segura, y sin ninguna suspicacia”, manifiesta Mohme Castro.

Mecanismo de inclusión

El gerente de GMoney sostiene que el dinero electrónico y la billetera móvil no son el futuro, sino el presente, y que una vez que la gente se acostumbre y tome confianza no habrá marcha atrás.

Además, reconoce la capacidad que tiene este sistema como mecanismo de inclusión ya que permite llegar donde no existen las agencias bancarias, ya que basta con la señal del celular.

“Los beneficiarios de programas sociales como Juntos o Pensión 65 pueden ser los principales favorecidos al usar este sistema, sobre todo porque la gran mayoría de estas personas no tienen su dinero en los bancos”, dice Mohme Castro.

Al respecto, Miguel Arce, de Scotiabank, añade que precisamente la billetera móvil ofrece a las personas que nunca han tenido una cuenta bancaria no solo la opción de tener su dinero a buen recaudo, sino también acceder a préstamos y créditos, usando como respaldo el récord de movimientos de su dinero electrónico.

“Se estima que entre el 25 y el 30% de la población económicamente activa no está bancarizada. Básicamente esto ha sucedido por un tema de infraestructura, pero ahora los medios móviles cambiarán el panorama. Y para la gente que sí usa los bancos, estos medios le ofrecen un canal adicional y seguro para sus transacciones”, señala el ejecutivo de Scotiabank.

Después de ocho meses de uso de su billetera móvil, Yaqueline Oblitas afirma que el sistema le “conviene un montón” porque ya no corre el riesgo de que le roben.

“Es como si tuviese el dinero en el bolsillo, pero con la diferencia de que me siento totalmente protegida”, dice Yaqueline.

Wanda y Monet, otros dos emisores de divisa electrónica en Perú

Además de Scotiabank y GMoney, existen otras empresas que están trabajando también con la billetera móvil. Wanda es una empresa asociada con el Banco de Crédito del Perú y Movistar que ha comenzado a hacer pruebas piloto de su sistema de billetera móvil. Monet, por su parte, es un servicio que exige la descarga de una aplicación en teléfonos con soporte Java, ya sean celulares convencionales o smartphones, y trabaja tanto con Movistar como con Claro. Monet permite hacer giros, transferir fondos y pagar servicios.

Según la ley del dinero electrónico, todos los interesados en emitir divisas virtuales deben conformarse como Empresas Emisoras de Dinero Electrónico (EEDE), cuya función primordial es la emisión de dinero electrónico, sin poder conceder créditos con cargo a los fondos recibidos. Las compañías que están trabajando con billeteras móviles deberán incluirse en el registro de EEDE y operar bajo el ámbito de la Superintendencia Nacional de Banca, Seguros y AFPs.

Seguridad y costos

El dinero electrónico de la billetera móvil no está depositado en una cuenta bancaria convencional, sino en una “cuenta básica”, cuyas principales características es que el saldo no puede ser superior a dos mil soles en todo momento y que es de libre disponibilidad. Los puntos de recaudación del dinero para la billetera se llaman agentes o agentes corresponsales, y están ubicados en bodegas, supermercados y kioscos.

En esta etapa de su implementación, el costo de la transferencia de fondos de la billetera móvil es variable. GMoney cobra una tarifa plana por cada envío de dinero, así sean 5 o 1,000 soles. Scotiabank ha optado por asumir el costo de las transacciones.

Se espera que con la reglamentación de la ley se apunte a regular los precios de uso de la infraestructura telefónica de manera justa, apuntando incluso a una “tarifa social”. Un tema que involucrará a OSIPTEL forzosamente, ya que el costo actual del envío de SMS’s es de los más onerosos de Latinoamérica, y el de USSD puede ser más caro aun.

Por ejemplo, en algunos países centroamericanos el sms tiene un costo de 1 centavo de dólar, es decir, S/. 0.025, y el promedio en el Perú es de

S/. 0.20 por mensaje de texto.

Vía La República.

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